Los zapatos de navidad y los regalos

2018-01-03

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George Sand cuenta: “una cosa que no he olvidado es la creencia absoluta que yo tenía en el descenso por la chimenea de papá Noel, un viejecito de barba blanca, que, a medianoche, vendría a depositar en mis zapatitos un regalo con el que e encontraría al despertar. ¡Medianoche! ¡Esta hora fantástica que los niños no conocen y que se les presenta como el término imposible de su vigilia! ¡Que increíbles esfuerzos no haría yo a fin de no dormirme antes de la aparición del viejecito! Sentía a la vez un vivísimo deseo y un inmenso temor de verlo: pero jamás conseguía mantenerme despierta hasta entonces, y a la mañana siguiente, mi primera mirada era para mi zapato, junto al hogar. Qué emoción me causaba el envoltorio en papel blanco, porque papá Noel era de una extremada pulcritud y nunca dejaba de empaquetar con todo cuidado su ofrenda. Yo corría descalza para apoderarme de mi tesoro. Nunca se trataba de regalos magníficos, porque no éramos ricos, Era un obsequio modesto, una naranja, o simplemente una preciosa manzana roja. Pero me parecía algo tan maravilloso que apenas si me atrevía a comérmela (...)”

Pillippe Ariès y George Duby, Historia de la vida privada, tomo 7, España, Taurus, 1991, pp. 227-228.